Telar de cintura: Orgullo de tejedoras mayas
Amarrado a su cintura, la tejedora controla el telar y deja en cada pieza una sabiduría milenaria que sus hábiles manos transforman en huipiles, blusas, enredos, caminos de mesa, servilletas, cintas…El telar de cintura o de “palitos” ha sido el instrumento inseparable de la tejedora maya en Guatemala, por eso no es raro ver en las aldeas y cantones a mujeres que guardan celosamente los secretos de una tradición milenaria.
Consiste en un palo que se sujeta al tronco de un árbol con otros hilos y ah
í se coloca el “hilo base”, de color blanco; luego sobre este se va tejiendo el de color.Sentadas en el suelo, en la intimidad del hogar, confeccionan lienzos angostos, no muy largos y de multicolores motivos que son reflejo de cuánta pasión y esmero pusieron en una labor iniciada mucho antes, al hilar el algodón, urdir el hilo o teñirlo.
Las mujeres indígenas no trabajan en serie, en cada puntada entretejen sus anhelos, esperanzas, alegrías y muchas veces sus tristezas. Es un proceso que realizan calladas, en comunión con su espíritu.
Así las encontramos en un rincón del Centro Cultural de Intervida (Organización NoGubernamental española) en el municipio montañoso de Momostenango, donde 18 alumnas se adentran desde hace un mes en este fascinante arte.
Tejer con “palitos” requiere mucha paciencia y dedicación, explica Victoria Solís, coordinadora del Instituto Técnico de Capacitación y Productividad de Guatemala, quien se encarga de trasmitir los conocimientos del telar de cintura.
Con esta técnica precolombina, la urdimbre se estira entre un respaldo y el cuerpo de la tejedora, quien obtendrá una tela de unos 75 centímetros de ancho, terminada en los cuatro lados, asegura. A pesar de ser portátil, la operación es fatigosa porque hay que ajustar y mantener constantemente la tensión del hilo. El cuerpo se balancea, hacia delante o hacia atrás, según lo requiera el r
itmo del tejido.
Es un privilegio poder observarlas y conocer que no cambiarían esta forma de elaboración artesanal a pesar de la fuerte competencia de bordados y tejidos confeccionados con maquinaria industrial que hoy predomina en Guatemala.Las mujeres indígenas no trabajan en serie, en cada puntada entretejen sus anhelos, esperanzas, alegrías y muchas veces sus tristezas. Es un proceso que realizan calladas, en comunión con su espíritu.
Así las encontramos en un rincón del Centro Cultural de Intervida (Organización NoGubernamental española) en el municipio montañoso de Momostenango, donde 18 alumnas se adentran desde hace un mes en este fascinante arte.
Tejer con “palitos” requiere mucha paciencia y dedicación, explica Victoria Solís, coordinadora del Instituto Técnico de Capacitación y Productividad de Guatemala, quien se encarga de trasmitir los conocimientos del telar de cintura.
Con esta técnica precolombina, la urdimbre se estira entre un respaldo y el cuerpo de la tejedora, quien obtendrá una tela de unos 75 centímetros de ancho, terminada en los cuatro lados, asegura. A pesar de ser portátil, la operación es fatigosa porque hay que ajustar y mantener constantemente la tensión del hilo. El cuerpo se balancea, hacia delante o hacia atrás, según lo requiera el r
itmo del tejido. Cuando se trata de huipiles (blusas típicas) o cortes (faldas), por ejemplo, el proceso es muy complejo, pues hay que unir varias piezas para lograr el producto final, lo cual implica semanas de labores.
“La idea de
l proyecto –argumenta Solís- es que estas mujeres puedan convertirse en microempresarias y comercialicen sus prendas.Pensamos al final del curso, en junio próximo, establecer aquí un punto de venta y exposición de los productos terminados”.
El interés se centra en capacitar a las jóvenes momostecas para que no se pierda una habilidad transmitida en muchos casos de madres a hijas, quienes reciben como un verdadero trofeo los palitos tallados a mano.
Ellas serán las encargadas de no dejar morir la tradición de las tejedoras mayas, representadas en los códices por la diosa Ixchel, patrona del tejido, la fecundidad y la luna.


1 Comments:
viva Cuba!
CHE
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